Cuentos por el mundo.

Porque de las carreras no queda sino el cansancio. Cuentos por el mundo.












domingo, 24 de mayo de 2020

El Charco


“Algún día en cualquier parte, 

en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo,

 y ésa, sólo ésa,  puede ser la más feliz o las más amarga de tus horas.”

«Pablo Neruda». 


El vapor que se desprendía del pavimento húmedo colmaba las fosas nasales de Frugal Efrén. Caminaba mortificado por una calle de Santa María Morena, mientras soñaba con Fidelina dibujada en los rosales que adornaban la vera de la acera. Consumido, con el pescuezo devorado por el cuello deshilvanado de la camisa, buscaba frenético la mejor manera para hacerse eterno en el sentir de ella, en lograr que el sueño nocturno se le desdibujase tan sutil como el suyo propio y se le inmortalizara así la divina melancolía de un amor truncado por una distancia insoportable y una comunicación intermitente. En la esquina, cansado de sentir el pecho apelmazado y con la nariz húmeda, derramaba su pasión en delicada letra palmer ante una hoja del libro mayor de contabilidad del granero de don Rubiel, mientras esperaba al esquelético autobús intermunicipal que lo llevaría. 


Querida Fidelina: 

He decidido arrancarme el corazón, sacarlo con suficiente maña y dejarlo al aire libre sobre una bandeja plástica para que tome el sol y se caliente, será en los días de luna nueva, cuando el gallo no cante y la tierra apenas haya dejado evaporar el rocío. En una maceta, de las viejas que tu madre ponía en la terraza de casa y que después usaba como semillero cuando la planta pedía más espacio, lo sembraré. He visto unos abonos magníficos en donde don Rubiel, estoy seguro de que con ellos pelechará. Lo dejaré retoñar, abrirse paso al cielo, buscar aire y vivir. Cada mañana lo regaré hasta que se haga evidente la vida. Pero no será para mi. Esa maceta que te envío con la presente, es para ti, para que la lleves a todos lados. Ves que es pequeña y no te causará ninguna molestia, porque la  podrás poner junto a tu almohada para dormir, o en el carro; o en la mochila… por si vas de excursión. Si te fijas detenidamente, si lo escuchas con atención, sabrás al instante qué pasa con mi sentir, apreciarás el valor desmesurado de la pasión e incluso podrás ver prosperar en los peores días, una flor unic…”    


El autobús ha pasado tan veloz y próximo a la acera como nunca lo había hecho por la deteriorada calle de la oficina de correos. Sin detenerse para recoger al escribiente, porque éste no levantó la mano, ni se percató de que el aparato se aproximaba zigzagueando raudo entre los baches. Quedó empapado y mudo con un sobre de carta con cierre humectante en el bolsillo. Pringado de pies a cabeza por el agua pantanosa que reposaba en el inmenso charco que tenia en frente, cuando se detuvo a escribir recostado contra el buzón, las ultimas líneas de una carta por desagravios. 

Entumecido, con el rostro y las manos enfangadas, pensaba fijamente en que a las mujeres se les templa el talante con el paso de los hombres que las han querido; y a su vez, la sensibilidad masculina está hecha de retazos que en diferentes momentos han dejado las mujeres que los han amado.

Sin afán ni felicidad, medio des acalambrado, Frugal Efrén hizo una señal con el brazo en alto y paró un taxi dispuesto a pagar la carrera con el dinerito previsto para el envío postal. Limpió el lodo del libro de contabilidad, arrancó la pagina, emburujó la hoja en el puño con la certeza de que ningún quitamanchas eliminaría aquel lamparón del corazón de Fidelina, y la tiró por la ventanilla.




1 comentario:

  1. Ayayay. Cuantas veces nos habrá pasado algo similar. Los mensajes mejor , a veces que no lleguen o el destino que se encargue.

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Opinión