Cuentos por el mundo.

Porque de las carreras no queda sino el cansancio. Cuentos por el mundo.












miércoles, 20 de junio de 2012

Apnea


"El mar es la encarnación de una existencia 

supernatual y maravillosa.” 

«Julio Verne.» 


Antes de leer este texto, inspire profundamente hasta llenar sus pulmones, exhale el aire y repítalo dos veces más. Ahora, más relajado, haga una última inhalación, retenga el aire. Está listo para leer.

El objetivo del entrenamiento de hoy, era descender treinta metros y pasar allí el mayor tiempo posible reservando un poco de aire para regresar a la superficie. 

Tras las tres últimas inhalaciones flotaba boca arriba para terminar de suavizar el cuerpo, pretendía destensarlo hasta dejarlo casi inerte para que el desgaste de oxigeno fuera mínimo. Sujetaba un cabo que pendía de la quilla del bote y una pequeña boya sostenía las piernas para no desperdiciar energía en flotabilidad. Con cada aspiración, los pulmones se hinchaban hasta la máxima capacidad y con cada expiración, las costillas se comprimían contra el hermético diafragma liberando el dióxido de carbono. 


Flotar en el azul añil de la costa brava es fácil y regala una calma fascinante que en el Caribe no existe. 

La última inspiración atiborra el cuerpo de un gran hálito de vida. Cuando los pulmones al colmarse aplastan las clavículas, se está listo. La mano suelta el cabo, aferrado al lastre se libera el freno y la inmersión da inicio. Como un torpedo acelera hacia la profundidad, el agua comprime el cuerpo con cada atmósfera descendida y los latidos del corazón retumban sobre el bombo del tórax. El descenso es veloz, el espacio se extiende en un fluido donde ya nada importaba. Se hace fondo. El tiempo se detiene. 

Un azul opaco domina los colores y todo es indistinto en un arenal pleno de lenguados. En la profundidad el silencio líquido domina, la ingravidez nos hace etéreos, no apetece subir. Y la calma llega.


Ahora respire, usted que puede.




2 comentarios:

Opinión